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Ivón Gordon Vailakis
Poetry
Critics
(Para la Gaceta Iberoamericana de Cultura)

Festival poético de Washington

Escribir poesía, y recrearla escuchando e interpretándola es un ejercicio jubiloso de libertad  y de creación.  Con el conjuro del XIV Maratón de Poesía el Teatro de la Luna le entregó a Washington otro Festival de poesía que incluyó la participación de nueve destacados poetas invitados, un micrófono abierto de revelaciones y otros artistas que deleitaron con sus obras en nuestra capital el 31 de Marzo y el 1 de Abril, bajo la consigna de lo mejor de la Pluma y la Palabra.

Una fiesta de la vision poética que siente la realidad en su corazón mismo  con otros ojos y goza rehaciendo el mundo. Festejar, a través del capricho de los versos, del hecho estético que –como escribía Borges- “es algo tan evidente, tan inmediato, tan indefinible como el amor”.  Es un antiguo y sagrado oficio el leer la poesía en público y, como por arte mágica, derramar palabras que a partir de nuestro ser íntimo florezcan en otros, conmuevan sentimientos, nos hagan temblar en las fibras más íntimas y produzcan frutos de raiz universal. Una expression vital que nos revitaliza.

Así se  dieron cita del Este y el Oeste, Norte y Sur, esos nueve poetas y otros que crecieron a lo largo de las horas. Del Ecuador vino Ivan Oñate,  quien luego de estudiar en Quito, Argentina y España, recibió su Doctorado en Letras en la Universidad Autónoma de Barcelona. Finalista del premio Hemingway 2005 (Francia), se desempeña como profesor de semiótica y literatura en la Universidad Central del Ecuador habiendo publicado, entre otros, los siguientes libros En casa del ahorcado (1977), El hacha enterrada (1987), El fulgor de los desollados (1992), La canción de mi compañero de celda (1995) y La  nada sagrada (1998).

Dejando de lado sus preocupaciones como Secretario de la Presidencia , por Nicaragua se hizo presente Ariel Montoya, quien desde 1984 a 1990 vivió exiliado en Guatemala. Director de la Revista Decenio y otras iniciativas como el proyecto de integración regional a través del sello Esquipulas Zona Editorial, fue uno de los soñadores del Festival Internacional de Poesía en Granada, habiendo publicado en muchas revistas y suplementos de Latinoamérica, Europa y los poemarios Silueta en Fuga (1989) y Perfil de la Hoguera (2001). Periodista con columnas en el Miami Herald, La Prensa de Nicaragua y el El Mundo de El Salvador.  

Ya una figura familiar e impulsor de la publicación de la Antología “Voces y memorias de la Luna”, desde Santo Domingo nos honró con su poesía uno de los más distinguidos escritores del pais, José Mármol, fundador de la Colección Egro de Poesía y con muchas publicaciones como: El ojo del arúspice (1984); Encuentro con las mismas otredades I (1985), Encuentro con las mismas otredades II (1989), La invención del día (1989) Premio Nacional de Poesía 1987; Lengua de paraíso (Premio de Poesía Pedro Henríquez Ureña 1992); Deus ex machina (premios Casa de Teatro 1994 y accésit del Premio Internacional “Eliseo Diego” (1994), de la revista Plural, siendo su ensayo Etica del poeta (1997) una referencia obligada de la poesía dominicana.

Haciéndose presente por segunda vez consecutiva, desde México, arrivó Mario Bojórquez,  poeta, editor y traductor cuya obra poética ha obtenido importantes premios nacionales en México como el Abigael Bohórquez (1995); el Enriqueta Ochoa (1996) y el  Clemencia Isaura (1996) y con poemarios publicados como Pájaros Sueltos, 1990; Contradanza de pie y de barro, 1996 y Diván de Mouraria, 1999, incluido en numerosas antologías. 

Vía California, (nativa de Ecuador) , llegó Ivón Gordon Vailakis, Doctora en Letras por la Universidad de California y actualmrente profesora en la Universidad de Redlands , quien publicó los siguientes poemarios: Muestrario (1987), Colibríes en el Exilio (1997, finalista del premio Casa de las Américas), Manzanilla del Insomnio (Premio Honor en Poesía, Jorge Carrera Andrade 2002), Becaria de la Fundación Fulbright y con un Sueño con dos almohadas, su próximo libro.

Entre los distinguidos poetas locales participaron: Gladys Ilarregui quien emigró a los Estados Unidos en 1983, procedente de Argentina, su país de origen, para continuar sus estudios y completar su doctorado en literatura colonial latinoamericana en 1995  en la Catholic University of America.  Ha publicado seis libros de poesía, la mayoría de ellos traducidos al inglés por Judy McInnis. Tres de esos libros han ganado premios internacionales: Indian Journeys (Plural 93, México), Oficios y Personas (Lorca, 94, España), Poemas a Medianoche (Borges, 99, Argentina).  Enseña literatura colonial  en la Universidad de Delaware.

Consuelo Hernández (Colombia), que recibió su doctorado en Letras en la Universidad de Nueva York y desde 1995 es profesora de American University,  finalista del Concurso de Letras de Oro de la Universidad de Miami (1988) y del Concurso Internacional de Poesía “Ciudad Melilla” en España (1997) autora de tres poemarios Voces de la soledad (1982), Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (1997) y  Manual de peregrina (Santiago de Chile, 2003),  y del ensayo de crítica literaria  Álvaro Mutis: Una estética del deterioro, prologado por el propio Mutis. 

Milagros Terán (de León,  Nicaragua), poeta, ensayista con una Maestría en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Maryland (1998),  quien ha publicado dos poemarios Las Luces en la sien (Managua, 1993) y Plaza de los Comunes (Managua 2001) y trabaja en el próximo aún inédito Casas de Piedra.

Luis Alberto Ambroggio, argentino-estadounidense, piloto y empresario aeronáutico, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y autor de ensayos y nueve poemarios: Poemas de amor y vida (1987), Hombre del aire (1992), Oda ensimismada (1992), Poemas desterrados (1995), Los habitantes del poeta (1997), Por si amanece: cantos de Guerra (1997) , El testigo se desnuda (2002), Laberintos de Humo (2005), Los tres esposos de la Noche (2005), incluido en numerosas publicaciones y antologías de EE.UU. (Cool Salsa), Europa y América Latina y en textos de literatura como Passages and Bridges to Literature, habiendo ganado en el 2004 la Convocatoria de la televisión Española sobre poemas de la soledad.

Pero dos corazones (o mejor tres) impulsaron una vez más esta Fiesta: Mario Marcel (Argentina) y Nucky Walder (Paraguay), Fundadores  y directores del Teatro de la Luna que celebra los quince años de existencia en el área metropolitana de Washington, con más de 50 años dedicados a la educación, actuación y dirección teatral, tanto en Europa como en América, más de doscientas puestas en escena de obras y que recibiera en el 1999 el Tony Taylor Award.  Y Rei Berroa (Dominicana, 1949) asesor literario del Teatro de la Luna  y profesor en George Mason University y autor, entre otros, de Book  of fragments [Calcuta, India, 1993]; Libro de los fragmentos [Buenos Aires, 1988]),  Los otros [Santo Domingo, 1981]; y Retazos para un traje de tierra (Madrid, 1979), habiendo editado las dos Antologías de Maratones previos Poetas en la Casa de la Luna (2004) y Voces y memorias de la Luna.

Todo comenzó el 31 de Marzo en La Biblioteca del Congreso, ese “gabinete (doblemente) mágico en el que hay muchos espíritus hechizados” (Emerson), entre ellos las lecturas de Juan Ramón Jimenez, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Edgar Alan Poe, cuando acogió a los poetas en un convivio organizado por la  División Hispánica y su directora, la Dra. Georgette Dorn. 

Allí Mario Bojórquez evocó a uno de los grandes poetas americanos y su compleja relación con México (“Viejo, oh Viejo, Viejo, Viejo Walt Whitman”) en su poema “A orillas del Río Delaware frente a Camden y mirando las luces de Walt Whitman Bridge” :
“Algún día te crecieron las barbas
como un río congelado
y te volviste hielo
Viejo poeta cabeza de nube.

Aún hoy, a ciento cincuenta años de tu cólera
el rayo de mi lengua te canta en libertad”.

Siguió la poeta Consuelo Hernández de Colombia y, entre otros, nos entregó su el poema  “A mi padre, In Memoriam” :
“…
Sin tus pasos que anunciaban la mañana
los cuartos son enormes
tienen todos la medida de tu ausencia...

Aquí seguimos nostalgiando tus palabras
la sombra del árbol que plantaste aún te espera
ardiendo bajo el sol que te sonríe...
Hasta el perro te extraña tus regaños
y por las noches aúlla a tu presencia

José Marmol, a continuación ofreció una muestra de su poética y en ella, un “Retrato de Mujer”:
“En tu boca tiembla un pájaro tirado a lo sediento…
Mujer que lleva entera un bestia por ternura. Mujer que me desalmas con tan sólo nombrarme; man no importa si estás muda porque cantas cuando miras. En tu vientre acuna un mar con veleros erguidos, en tu pelo un surtidor de la noche se desgrana, en tu boca de nubes y pájaros me pierdo, y no importa si estás muda porque cantas cuando amas”.

El espacio de Nicaragua lo abrió Ariel Montoya, que desde la fuga construye sus torres, y con el “Perfil de la Hoguera” nos dice con arraigo vanguardista
“Sobre la superficie de tus senos
(girasoles atrapados por mis manos)

se desmembran todas las herejías posibles
ante la pontificia dignidad
del insolente roce de mi lengua

Bajo la interrogación de tu espalda
en dos comarcas divinas mis caricias
se hospedan
descubriendo siempre praderas
insondables”

Y luego nos pasa como “Factura poética”:
El Pez
muere
por su boca;
el poeta,
por su lengua

Milagros Terán en su recorrido poético nos dejó uno de sus poemas emblemáticos de su libro “Las luces en la Sien”:

Te di mi cuerpo
Te di mi cuerpo,
mis piernas de cristal lozano
paseándose por tus aposentos.

Te di mi cuerpo,
solamente mi cuerpo;
el haz de luz del goce
los ojos de la perdición
la boca campana nerviosa
de los besos
Mi cuerpo solamente

Yvón Gordon Vailakis , con sus nuevos proyectos, y una poesía de lamentaciones tratando de reconstruir la memoria , de “Manzanilla del Insomnio” nos dejó versos como
“Estas manos tocan tactan
Nostalgias heredadas. Estas manos
Oyen tu cuerpo con la avidez de mediodía.

Tocan tactan tocan tactan el origen de los rastros
Son el pie del corazón en relichos
Tocan tactan tocan tactan
La hierba buena, la masa tibia, el almidón y la virgen.
…”

También de Ecuador, pero con una nostalgia borgiana, Yván Oñate nos trajo de una de sus tierras “Tango”
“Bendito seas tango,
porque en mis noches de rabia y dolor
me abracé a tí
sin importarme quién ponía la música
y quién el llanto,
quién esta niebla de adiós, quién
el reiterado argumento
…”  y en “Catarsis del poeta”, estos versos:
“1
por aquellas tardes
donde descansé de mí mismo
2
por mostrarme que el ser
no es más que un estremecimiento de la nada
3
por el libro de borges junto al río de heráclito
milagro que quizás nunca debí merecerlo.
4
Por dejar entre mis brazos
la nada sagrada
de tu paso por el mundo
5
nuevamente por borges
porque en un amanecer atroz
me consoló con su desdicha.


Finalmente de Argentina, Gladys Ilarregui nos llevó con su poema a “Un corto viaje alrededor del mundo” en versos como éstos:
“como un árbol amarillo salvaje
como una hoja que hereda su destierro
como el tiempo podrido y perturbado de los objetos
solos en una caja oculta en una habitación abandonada
como vasos partidos, platos heredados, hojas de
partitura de una canción ajena, todo el espectro
de la imaginación en la mudanza del otoño, de la mujer
de la mano que surge cerrando un cajón
para tocar una lapicera y escribir un rotulo,
una identificación a esa manera de mirar el mundo


Por un amor uno hace muchas cosas que no tienen
sentido, y después se reacomoda esa memoria con
cómos y por qués. En la realidad dos personas
caminaban en un calle sola. Esa es la historia del
planeta de la casa de la caja con unos vasos de vidrio
que a contraluz irradian como espejos.

Cerró esta mesa poética Luis Alberto Ambroggio con un poema escrito en el 2003 pero que los eventos de las últimas semanas hacen resonar y ojalá prueben equivocado, de Laberintos de Humo “Paisajes de EE.UU.”:

Si cada ladrillo hablara;
Si cada puente hablara;
Si hablaran los parques, las plantas, las flores;
Si cada trozo de pavimento hablara,
Hablarían en Español.

Si las torres, los techos,
Los aires acondicionados hablaran;
Si hablaran las iglesias, los aeropuertos, las fábricas,
Hablarían en Español.

Si los sudores florecieran con un nombre,
Se llamarían González, García, Rodriguez o Peña.

Pero no pueden hablar.
Son manos, obras, cicatrices,
que por ahora callan.


Y los versos se multiplicaron el 1 de Abril, en la La Casa de la Luna. Como es tradicional, durante seis horas, con los festejos del caso al paso de cada hora, se fueron destejiendo poemas, con la participación de los poetas antes mencionados y grupos como el Colectivo Paraesolapalabra (Carlos Parada, Arturo Salcedo y el  conjunto musical Nueva Cosecha), la entusiasta organización EOFULA con rendición de Salmos, Cante Jondo y Flamenco, y lectura de poemas de Zenaida Flores, recientemente fallecida, en homenaje a una de las primeras participantes locales del Maratón, y muchos otros individuos con su entrega en la desnudez profunda que son los versos en su vulnerable ulterioridad y  misterio.  El Maratón, en La Casa de la Luna,  se inició con un tributo a Sor Juana Inés de la Cruz en forma de teatro leido de un texto preparado por el poeta Rei Berroa., a élla, la gran poeta mexicana que escribiera, entre tantas jugosas redondillas: 

“Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis

Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis…”

Con esta vida de la vida, estas emociones en cada revelación desnuda y universal, saliendo alas de las gargantas de los participantes, como decía Oliverio Girondo, la poesía fue en realidad cada uno de los poetas y el Décimocuarto Maratón de la poesía del Teatro de la Luna.  Durante el domingo 2 de Abril,  los poetas Rei Berroa (quien dirigió el convivio y organizó este acto de despedida) , José Mármol, Luis Ambroggio, Yván Oñate, Ariel Montoya  y Mario Bojórquez, en peregrinación a su tumba en Baltimore rindieron homenaje a Edgar Allan Poe, recitando su poema inmortal “The Raven”, “El Cuervo”, en inglés, portugués y español; así se concluyeron,  acabaron (si es que es posible acabar con los recuerdos, con las emociones, con la vida) tres días de fervor y desesperación poética, de búsqueda de infinito, eternidad, del destino del ser humano, en el tiempo y espacio frágil, intenso y comprometido hasta los huesos del poema, ese algo “tan evidente, tan inmediato, tan indefinible como el amor”.  No sorprende entonces que , al llegar a sus paises, por ejemplo, Iván Oñate, desde Ecuador, recordó con palabras agradecidas “esta inigualable experiencia vivida junto a … los queridos poetas, hombres y mujeres de esta patria común que es nuestro lenguaje como lo dijera nuestro padre y venerado Borges”. Y Ariel Montoya  “ya enchufado al trabajo” regresó a su oficina en la Presidencia de Nicaragua “contento y feliz, (siendo) magnífico el habernos reencontrado en estas coordenadas de la poesía”.  Hasta pronto, poetas, cantos perpetuos de la esencia humana.




Luis Alberto Ambroggio
Academia Norteamericana de la Lengua Española
Lambroggio@cox.net
Barro Blasfemo
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